Aprendiendo a ser mamá

Aprendiendo a ser mamá

Experta en nada y aprendiz de todo he tardado 32 años en darme cuenta que es lo que realmente me hace feliz, que es lo que quiero: ser madre.

Es por ello que me gustaría explicar mi experiencia… aprendiendo a ser mamá.

Dentro de poco celebramos el primer cumpleaños de Pol, mi hijo, pero no solo es su cumpleaños, también es el mío ya que ese mismo día yo volví a nacer. Hasta ese día no valoré lo realmente importante de mi vida. Ese día entendí lo importante que es estar vivo, lo importante que es poder sonreír. Lo maravilloso que es querer, dar todo sin esperar nada. Ese día sentí que estaba en el mejor momento de mi vida.

Hoy no cabe duda, ya no es mi recién nacido, está a punto de cumplir un año de edad y su inquietud por conocer el mundo es más grande cada día, como más grande es mi cansancio  y  aún más agotador el tener que estar detrás suyo.

Confieso que cada día estoy más enamorada de él, ha puesto a prueba mi paciencia, determinación, convicción, ternura, alegría  pero sobre todo, el amor incondicional. Cada día que pasa tengo más claro que estaba destinado a ser mi hijo y yo a ser su madre.

En este año Pol me ha enseñado más de lo que pude haber aprendido en toda mi vida.

Ha sido mi maestro en muchas cosas, ha sido el primer bebe que he cogido en brazos, al primero que he amamantado, que he cambiado un pañal, que he bañado, al primero que he paseado. Me hizo sentir lo que era ser madre por primera vez. Cambié el ser hija por ser madre y entendí todas esas cosas que hasta ese mismo instante no había podido entender.

Me costó asumir que al igual que ríe, llora y comprendí que tanto es bueno expresar las emociones positivas como negativas ya que ambas emociones son totalmente normales y aunque como madre no me gusta verle llorar, cuando lo hace, no me crea frustración y puedo sentirme orgullosa de nunca haberle “abandonado” en su llanto.

He aprendido a no llegar al límite cuando me pongo nerviosa y digo “me pongo”, no que “me ponga”  pues sé que en sus actos no hay maldad ninguna. Tengo claro que no duerme mal, la que duerme mal soy yo y que por muy mala noche que haya pasado es imposible no dedicarle la primera sonrisa el día.

Cada día a su lado es una aventura maravillosa, llena de ternura y desorden, de caricias y risas, le comería a besos una y otra vez, miro en sus ojos repletos de inocencia y siento que el mundo es maravilloso.

Le doy gracias por despertar lo que soy y enseñarme a serlo. Junto a él aprendí que no existe lo imposible cuando se es capaz de ver y ser más allá.

Nunca he dudado en hacer lo que hacía y me he guiado siempre por mi instinto y lo que me hacía feliz, tuve que luchar contra opiniones no deseadas, y consejos no pedidos. Luché, sí, pero vencí y he de decir que todos mis éxitos como madre, y digo EXISTOS, con la boca bien grande, tiene mucho que ver que no estoy sola en mi lucha y es que su padre, aunque no saber en muchas ocasiones como ayudarme o entender en otras mis motivos, siempre me ha apoyado y defendido como un auténtico gladiador.

Y es que mi marido ha sido clave en este año de nuestras vidas. Hoy solo puedo decirle GRACIAS por ser un padrazo y ser mi compañero en esta aventura ,por entenderme, aguantarme, apoyarme y quererme sin límites, aún en mis días difíciles.

Porque siempre tuvo una palabra cuando más lo necesité. Porque siempre ha estado a mi lado en lo bueno y en lo adverso. Ha estado presente aun cuando no lo he notado, velado por mí mucho antes de sentir que lo necesitaba y sido dulce cuando lo esperé de todos y parecía no recibirlo de nadie.

 

aprendiendo a ser mamá

Me ha protegido y dado valor. Ha sido mi mejor amigo. Junto a él aprendí que vivir la realidad puede ser más satisfactorio que soñar despierta. y lo mejor de todo es que, a pesar de nuestras diferencias, tenemos algo en común: POL

Y a mi hijo también le digo  GRACIAS por tener la paciencia que ha tenido con nosotros, dos padres inexpertos, agobiados y asustados. Deseo que viva su vida y deje que lo acompañe, no sé más que él. Prometo apoyarle en todas sus decisiones porque, aunque no me parezcan acertadas, él tendrás sus razones completamente válidas y sabré valorarlas.

Le enseñaré a vivir pero no viviré su vida, le enseñaré a pensar pero no tiene que pensar como yo.

Y a ambos, padre e hijo, os digo que me siento afortunada, me hacéis muy feliz, no quiero vivir otra vida que no sea con vosotros, sois mi continua lucha, mi rutina favorita, mis siete días imprescindibles. Junto a vosotros me siento incapaz y a la vez siento que puedo con todo, mis grandes debilidades se convierten en fortalezas y mis miedos en batallas. Cualquier momento se convierte en especial con tan solo compartirlo con vosotros..

Nuestro caminar juntos ha hecho de mi vida una aventura extraordinaria, llena de risas y juegos, de continuo aprendizaje y crecimiento.

Os amo con todas mis fuerzas y no amo menos a uno por amar más al  otro. Os  amo como nunca supe podía hacerlo…

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Authored by: canguroencasa

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