¿Quién decide sobre la salud de tus hijos?

¿Quién decide sobre la salud de tus hijos?

Hasta que el hijo adquiera la mayoría de edad, los padres son los encargados de tomar las decisiones sobre los temas que les afectan, siempre en beneficio del menor, en el ejercicio de la patria potestad, si bien hay ocasiones en las que la decisión puede ser tomada por la Administración Pública.

 

¿Las decisiones sobre la salud del niño corresponden a los padres?

La patria potestad comprende entre sus funciones velar por los hijos. Esto engloba velar por su salud, y por tanto tomar las decisiones que tengan que ver con ella. También dentro de la potestad figuran otras funciones como tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral y representarlos y administrar sus bienes.

 

¿Quién ejerce la patria potestad de un niño?

Por regla general, se ejerce de forma conjunta por ambos progenitores, independientemente de su sexo y de si éstos se encuentren o no casados, o de forma exclusiva por uno de ellos con el consentimiento del otro.

 

¿Todas las decisiones que afectan al niño deben ser tomadas por los dos?

No. Solo las decisiones que afectan al niño y que revistan una especial transcendencia deben ser adoptados por ambos, como la decisión sobre el lugar de residencia, el centro educativo, la elección entre una sanidad pública o privada, el sometimiento a tratamientos médicos, intervenciones quirúrgicas etc.,

 

¿Si los padres están divorciados, quien decide?

En los casos de separación y divorcio es frecuente pensar que el padre que tiene la custodia es el que decide todas las cuestiones respecto de los hijos y esto no es correcto ya que no hay que confundir la guarda y custodia, con la patria potestad, que como hemos dicho, es compartida por ambos generalmente, salvo excepciones. Por el contrario hay otras decisiones que afectan a la vida cotidiana del menor y que no revisten gran transcendencia que podrán ser adoptadas por el padre con el que se encuentre en ese momento, tenga o no la custodia, sin necesidad de recabar el consentimiento del otro.

 

¿Qué pueden hacer los padres si no se ponen de acuerdo en cuanto a los tratamientos médicos?

Estén o no separados los padres, puede ocurrir que no se pongan de acuerdo en el ejercicio de estas funciones de la patria potestad, por ejemplo en cuanto a la conveniencia o no de un determinado tratamiento médico. Si surgen desacuerdos entre los progenitores, pueden solicitar el auxilio de la Autoridad.

 

¿Y esto como se hace?

El artículo 156 del Código civil establece que cualquiera de los dos podrá acudir al Juez, quien, después de oír a ambos y al hijo (si tuviera suficiente madurez y, siempre si fuera mayor de doce años), atribuirá la facultad de decidir sobre la cuestión objeto del desacuerdo al padre o a la madre. Si los desacuerdos fueran reiterados o concurriera cualquier otra causa que entorpezca gravemente el ejercicio de la patria potestad, podrá atribuirla total o parcialmente a uno de los padres o distribuir entre ellos sus funciones.

¿Y si el desacuerdo es entre los padres y la Administración Pública?

En ocasiones, el desacuerdo no se produce entre los progenitores del menor, sino que el conflicto puede surgir también entre éstos y la Administración pública, cuando esta entienda que el menor está en riesgo. En este sentido, la reciente Ley 26/2015 de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia establece que se considerará situación de riesgo la negativa de los progenitores, tutores, guardadores o acogedores a prestar el consentimiento respecto de los tratamientos médicos necesarios para salvaguardar la vida o integridad física o psíquica de un menor.

 

¿Las autoridades sanitarias están obligadas a actuar si entienden que la decisión de los padres no es correcta?

En los casos en que las autoridades sanitarias entiendan que la decisión de los padres pone en riesgo la salud del niño, lo pondrán inmediatamente en conocimiento de la autoridad judicial, directamente o a través del Ministerio Fiscal, para que se adopte la decisión que sea mejor para el interés del menor, pudiendo la autorización de la autoridad competente suplir la negativa de los padres. En estos supuestos pueden encuadrarse por ejemplo los casos en que los progenitores que por motivos religiosos se niegan a una transfusión sanguínea.

 

¿Esto se aplica a las vacunas?

En relación al tema de las vacunas, en España no es obligatorio la vacunación y los expertos en la materia defienden una serie de razones para que así siga siendo. Sin embargo la propia Ley General de Sanidad prevé la intervención pública en relación con la salud individual colectiva admitiendo la posibilidad de una concreta medida, como podría ser la vacunación, en casos de riesgo para la salud pública en los artículos 25 y 26 con el límite definido en el 28 que establece que no se podrán ordenar medidas obligatorias que conlleven riesgo para la vida.

 

La libertad de los padres es por tanto absoluta a la hora de decidir sobre la salud de tus hijos pudiendo en caso de conflictos entre ellos, acudir a la autoridad judicial según el procedimiento al que ya nos hemos referido anteriormente, que está previsto en el artículo 156 del Código civil.

 

Irene Culebras, abogado de Legálitas

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