Amenazas y agresiones a menores a través de internet

Amenazas y agresiones a menores a través de internet

Cada vez resulta más difícil encontrar a alguien que no tenga presencia en internet mediante un perfil en una red social o que no use aplicaciones de mensajería instantánea, que a través de sus grupos funcionan como auténticas redes sociales móviles.

 

Los niños se inician en el uso de internet a edades cada vez más tempranas, según datos publicados en el informe del Centro de Seguridad en Internet para los Menores en España, el 60% de los niños de 11-12 años de edad con Smartphone accede a redes sociales, subiendo ese porcentaje al 83,5% entre los adolescentes de 13-14 años. Y todo ello a pesar del hecho de que en España la edad mínima para acceder a una red social es a los 14 años.

 

A pesar de las indudables ventajas asociadas al uso de internet y las redes sociales (acceso a información, conectividad…) debemos ser conscientes de la necesidad de estar alerta puesto que el mundo virtual, igual que en el mundo físico, también se producen situaciones de acoso, entre otros delitos.

 

Se suele decir que los niños son nativos digitales. Sin embargo, su ventaja sobre la generación anterior en el entorno digital es sólo a nivel de facilidad en el uso de las herramientas. Siguen teniendo la misma vulnerabilidad intrínseca al hecho de ser niños frente a comportamientos dañinos, y además debemos tener presente que cuando estas situaciones se producen en la red, tienen un efecto multiplicador, ya que a diferencia de lo que hasta hace poco ocurría en el patio del colegio, las burlas, amenazas y agresiones verbales on line se pueden producir de forma continua, a cualquier hora del día y ante un público más numeroso. Y esto ocurre más frecuentemente de lo que nos puede parecer: de acuerdo al mencionado informe, un 2,4% de los niños de 11 y 12 años reconocen haber sido víctimas de estos comportamientos a través de su móvil y el porcentaje se triplica (un 8,4%) entre los niños de 12 y 13 años.

 

Esta práctica puede adoptar básicamente dos formas. De un lado, el acoso entre iguales (bullying – un menor que acosa a otro menor) o de un adulto a un menor (grooming) y tanto una como la otra pueden implicar la comisión de delitos de amenazas y coacciones, principalmente. Si tenemos sospechas de que nuestro hijo está siendo víctima de este tipo de delitos, es importante ponernos cuanto antes en manos de expertos, que nos ayudarán a interponer las acciones, incluso judiciales necesarias para que esos comportamientos cesen. De esta manera, se habría de interponer una denuncia ante el Juzgado de guardia, o incluso ante la propia policía, a fin de que se inicie el correspondiente procedimiento judicial que tendrá como misión la investigación de los hechos denunciados. Para ello, el Juez pondrá a disposición de las partes las herramientas posibles para probar los hechos denunciados, como serían –además de la declaración de imputado y denunciante- las declaraciones testificales, reconocimientos de forense, entrevistas con un equipos psicosocial, oficios a compañías de internet y/o teléfono… Al tratarse de un procedimiento complejo, siempre es aconsejable acudir acompañado de un abogado de nuestra confianza que pueda apoyarnos durante la instrucción de la causa, y solicite la práctica de aquella pruebas que serán de vital importancia de cara al futuro juicio oral.

Manuel Marchena, abogado de Legálitas

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